¿Qué finalidad tiene, el que yo exista?

Publicado en por José

Un espacio sobre ¿Porqué ocupamos este mundo?

Es pregunta obligada, que a través de años, nos hacemos una y otra vez en el tiempo de nuestras vidas.

Una y otra vez en cierta etapa y a edades diferentes, para lograr una respuesta satisfactoria, que nos lleva años entenderla, es vivir, sufrir, o finalmente lograr la felicidad del ser, o hasta tal vez partir sin haberle entendido. Pero y ¿Qué finalidad tiene, el que yo exista?

Cuán hermosa es la vida, sí, leíste bien, la vida, porque nos rodea de maravillas cada día, pero hasta entender las mismas que nuestros ojos ven, es todo un logro.

Pasamos des apercibiendo los instantes momentáneos del existir, esperando un mañana, o apresurando el presente, de vanas alegrías por un viaje, una fiesta, un x, de momentos que cuándo llegan, podría llegar a entrar tan intensamente en el yo, que pasarían desapercibidos, de satisfacción misma, así es como vivimos cada ser humano, esperando un mañana que ¿Quizá? Recordando un pasado ¡Que se fue! Viviendo un presente de miedos, preocupaciones, que tal vez nunca lleguen pero nos enfrentemos a otras, entonces nos rodeamos de nuestra juventud rozagante de vanidades permitidas (somos humanos)

Saltamos, brincamos, de alegrías pasajeras creyendo en el mañana para nosotros prometedor, y deseosos de triunfos y esperanzas, sueños y añoranzas.

A, algunos les irá ¡del todo bien!

Es merecido, u a otros del todo mal y, ¿Es merecido?

Sin embargo lo desconocemos entonces, porque con nuestra maravillosa juventud ¡Seremos conquistadores! Lo máximo de nuestra existencia misma, más inician las interrogantes de nuestras vidas…

¿Con quién me casaré, o, me casaré?

Seré rico, pobre, triunfador, material, amare, usaré, necesitaré…

Y lentamente nos enfrentaremos a casualidades o verdades que no nos gustarán, porque tal vez

¡Sucedan o no sucedan! No lo sabremos hasta haberlas vivido, pero también iniciamos cargando con la espera eterna de nuestras vivencias, esperando que, añorando que, deseando que, y si todos o ninguno ¿Llega?

Tampoco lo sabremos hasta haber vivido.

Pero la espera continua de probabilidades y sucesos serán nuestra cadena de vanas o buenas esperanzas, donde logremos o fracasemos sin tener o tener culpa, nos toparemos con el amor o desamor, la lealtad o la mentira, y iniciaremos el camino de búsqueda incansable de más ¿Porqués?

Pero estamos ya, en los caminos de lo que es y será nuestra propia vida, donde habrá o no en nosotros fortaleza para cambiarla o aguantarla, una y otra vez con el mismo tema en nuestra mente, dejando pasar inconscientes valiosos momentos de vida que…

Ya tenemos 30…

Algunos a tan corta edad, ya habremos hecho y deshecho nuestras vidas, (casado o divorciado, hijos o no en soledad)

Ya fuimos casados, ya tuvimos o no hijos, ya hasta estamos de nueva cuenta libres como el aire…

Entonces vamos comprendiendo y formando tantos círculos por cerrar, en cada instante que nos deprimirán o enaltecerán.

Sin embargo otros nos habremos mantenido casados con hijos felices o infelices por parejas de padres honestos o deshonestos, madres entregadas o indignantes, y empezarán a saltar en nuestro yo interno los caminos que tomamos ¿bien o mal?

Y las preguntas continúan internamente en cada ser…

¡Si queríamos ser tan libres! ¿Para qué casarnos? ¡Si queríamos encontrar en la pareja el ideal enaltecidos en un altar!

¿Para qué, idealizamos?

Los deseos peligrosos del caminante humano, están cerca por experimentar, desear, buscar, probar, al fin que…

¡Vida, solo hay una!

Los tropiezos peligrosos del futuro infinito, lo perdemos o ganamos, por nuestros procederes y actitudes.

Entonces han pasado ¡Rápidos 10 años más!

¡No! Ahora no podemos equivocar, todo o nada nos ha salido cómo imaginábamos, ¿Cómo pasó?

Ni cuenta me di, el yo va empezando a reclamar los ayeres,

¡No éramos tan conquistadores!

Pero aquella juventud, ¿A qué hora se me fue?

Ame o me burle, robe o maté, fui honesto o hasta a

¿Cuántos defraudé?

Iniciamos a culpar todo lo rodeado, menos a nosotros mismos, es que si yo, si tal cosa, tal proceder…

¿Qué complicado suena todo esto no?

Es tu yo interno, al que complicaste o dejaste que complicara la existencia de otros, cayendo en el mundo deshumano de egoísmos o avaricias, placeres o inmundicias, es tu propia construcción interna, que has ido reflejando en todos, y cada uno de los que te han rodeado, quitándoles consciente o inconscientemente

¡Hasta el deseo de esperanza, ilusión y añoranza de amor y verdad por el mundo! Que ahora llamaremos culpables de tanta soledad.

Este es un verdadero yo, de cada ser humano que ocupa este mundo, donde nos fue alguna vez ofrecido…

 ¡Todos los dones!

Y ¡Todos nos los quitamos!

 

Es entonces momento preciso y justo, cuándo nos llega la nueva etapa del ¿Qué finalidad tiene, el que yo exista?

Ya hicimos o deshicimos ¡Ahora a levantar la cosecha!

¿Cuál?

Aquella que en nuestros ayeres alguna vez sembramos…

Si por el camino alguna vez…

Rezamos a nuestro “Dios” en quién cada quién creímos…

Medio iniciamos a reflexionar…

Aquel perro que pateamos, aquel viejito limosnero que ignoramos y…

¡A razonar!

¿Aún no has entendido el porqué de este escrito?

Los años son hermosos,

¡Te dan el conocimiento, madurez o el todo de la edad!

Pero jamás te regresan los errores del ayer para recapacitar…

Entras si preparado estas, ¡Porqué podrías morir sin saber!

En el nuevo circulo de la filosofía de tu ser interno, en base instantánea de respuestas casi otorgadas ¡Divinas! De tu consciente o verdadero inconsciente del ayer proceder.

Las luces de los caminos del ayer que veías tan obscuras, inician a iluminarte para vislumbrarte de tanta belleza que dejaste sin tocar.

Empiezas entonces a conocer cada verdad de cada ayer, cada persona, cada momento, ya no tan fácil caes en las garras de lo que fue…

Ahora conoces.

La luz, si dejas que entre en ti…

¡Te dará hasta lo inimaginable nunca por tu ser!

Si lo logras, él, te puso en el camino, si no, él también lo sabe.

Esa maravillosa luz, cubierta y envuelta de fe, como la mayor esperanza del mundo humano, y que tristemente aunque la tenemos, o la olvidamos o nos soltamos.

Y más aún teniéndola…

Cuán difícil es mirarla existente en cada uno de cada ser.

Sí, lo sé, suena confuso todo esto, pero es mi encuentro real de lo que dejé perdido, que siempre tuve junto, pero sigo siendo ciego de su luz.

¿Qué de quién te hablo?

¡Dios!

Quien tal vez por claro o confuso que pareciere, ha hecho que hoy escriba a mí, a ti, a todos para que reflexionemos juntos por la cercanía a que viniere.

Así mismo, es de grande mi deseo por saber que siempre esta en mí, en ti en todos, pero no queremos ver.

¡Porqué esta en el amor de un animalito, cuando nada le compartes y él fielmente espera!

En la flor que es tan perfecta en su color, pétalos olor y creación, en un árbol que siente y te da oxigeno para que respires y sientas su sombra al calor.

En la inmensidad del mar, que extasía a cualquiera por su hermosura a la puesta del sol, en una tarde una noche un amanecer o ¡hasta la misma lluvia!

¡Qué aunque te moja, puedes sentir su dulce recorrer en tu piel!

¡Puedes ser feliz!

¡Porque si sabes, piensas, platicas, crees, confías en él!

Ya esta ¡Todo! Nada nos falta.

¡No es la materia causa de alegría!

Es el espíritu interno y la luz de cada día,

¡Pero luz de Dios! En cada día.

Imagínate por un instante sin nada… ¡Nada!

Pero tiene a la vez ¡Todo! Si puedes sentir y saber de él.

Reflexión de José


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