La Filosofía de la vida
La Filosofía de la vida es nuestra enseñanza, nuestra
sabiduría adquirida, por los años, o la experiencia
de los mismos.
Un camino, nada fácil en cada pasar del tiempo,
pues cuándo jóvenes desesperamos ante un beso, una
caricia del ser gustado o amado, nos apresuramos a
tenerlo, como un logro más de los grandes dones de
las maravillas del mundo.
Esa desesperación, puede conducirnos a una mala
decisión, un mal amor, ponemos todo nuestro interés
en la nueva persona,
nuestros deseos e ilusiones, sin saber siquiera que,
aunque cada uno de nosotros tenga o no, un gran
sentimiento interno de buenos augurios a la persona
amada, no tenemos la sabiduría aún, de conocer su
interior, con solo una simple mirada.
La belleza externa, es la más cautivante de pocos
amores, grandes tragedias, porque al desbordar
primero la pasión, entramos en un abismo
irreconocible de probable perdición.
No necesariamente esto, tiene que pasar, pero si
vemos más con los ojos de la superficie, que del
alma, podremos caer en una fuerte decepción,
“No todo lo que relumbra es oro”
Ni todo el oro del mundo, compra un
“Verdadero y desinteresado amor”
En cuanto a los caminos que vamos aprendiendo a
través del tiempo, a veces, son de flores otras, grande
pedregales, nos topamos con cuál piedras de
obstáculos vamos viendo, sin embargo, son las
mismas que en el futuro, nos enseñaran a andar por
mejores o peores caminos si es que, queremos
permanecer sumergidos en la misma tristeza, cuándo
hemos aprendido ¡Bien la lección! Podremos o no,
volver a caer en el mismo abismo.
Pero una tercera ocasión, será la vencida, o nosotros
mismos nos venceremos. Aquí, es donde debe actuar
la sabiduría filosófica de los años aprendidos, donde
lo mismo sucede, al tomar una buena o mala decisión
sobre un cambió de trabajo, de auto y de infinidad de
asuntos materiales que, pudieran ser disfrazados de
felicidad, cuando en realidad es vaciedad.
No es la materia tampoco predilecta de sabiduría, pues
quien se llena o aferre a ella, encontrará paz aparente,
pero soledad desmesurada.
Las facetas de cada ser humano, son variable y distintas,
en el inconsciente guardamos secretos que solo nosotros
mismos conoceremos y hablaremos o no.
Causando el dolor ajeno o estabilidad de ambos al
reconocer y cambiar.
Pero no lleva días, a veces años, y si nos empecinamos, la
vida entera, traicionará a otros. Por ello, la sabiduría
filosófica de la vida, no es algo fácil de tener, es el deseo
constante de “querer hacerlo”
Si entonces recapacitamos sobre aquél beso apasionado
ahora, al pasar de los años, ya, con sabiduría adquirida,
sabemos pedir, o darlo, sin premura, conscientes de que
todo en la vida llega. Puesto que,
¿Qué es la vida?
Acaso,
¿No, la espera continua de todo cuánto queremos?
Y, por más que queramos apresurar los momentos….
¡Llegarán!
Casualmente muchos caemos en esta sencilla realidad.
Estando un padre de familia de edad avanzada a punto
de morir, citó, a sus 6 hijos, cada uno fue llegando hasta
su lecho de muerte, pero faltaba solo uno, los más grandes,
se apresuraron a buscarlo, finalmente estando ya todos
juntos les dijo:
Hijos míos, yo, no tuve grandes riquezas, ni propiedades,
trabajé mucho siempre, para que nunca les faltará nada,
pero no logre más, y lo único que tengo es una pequeña
herencia que, si la saben llevar durante su vida,
triunfarán:
Y dijo así.-
Durante los caminos de mi vida, hubo grandes problemas,
que superar, Muchas preocupaciones, pero, lo peor de estas
últimas, es que muchas de ellas, ¡Nunca llegaron!
dicho esto, el padre murió.
Moraleja:
Cuántos, y cuántas veces hemos pasado por lo mismo,
dejando Momentos hermosos ¿Por vivir o disfrutar?
Obtener sabiduría en la vida, tal vez, nos lleva pocos, o
muchos años, Pero cuando tengamos ese privilegio,
aprenderemos incluso:
A ser felices, saber que todo, a su tiempo llega.
José